jueves, 6 de diciembre de 2012

Lo que nos define


Diciembre es el mes de mi aniversario de matrimonio. Y hoy puedo afirmar sin temor a equivocarme que no estoy enamorada como cuando éramos novios. Gracias a Dioooos!! Nuestro amor es más fuerte y sólido, porque ha crecido y ha madurado. Igual que nosotros no somos los mismos de hace 16 años, hemos crecido y madurado igual.
Nosotros nos casamos en los veinte entrados a los treinta. Y debo confesar que ni por asomo teníamos idea de la aventura que comenzábamos, nuestras expectativas eran más bien de color rosa. No sé qué decisión hubiéramos tomado con más experiencia de vida y mas madurez, espero que la misma. Sin embargo afortunadamente tomamos la decisión correcta en el tiempo correcto, otra vez gracias a Dios. Por eso  creo que las personas más maduritas difícilmente toman una decisión aventurada, porque sus expectativas son mayores.
Hoy puedo decir que tenemos un matrimonio solido a prueba de todo. Y sé que hablo por los dos. Porque la opción que tomamos por nuestra vocación matrimonial la aceptamos desde el principio, sin retorno.

¿Por qué el matrimonio ahora se ha vuelto obsoleto?
Cada vez mayor número de parejas, jóvenes sobre todo, se divorcia  y entonces esta opción del matrimonio se presenta anticuada, alejada de la realidad. Yo no sé si es así, o todo lo contrario; es esta realidad  la que está alejada  del compromiso que representa el sacramento del matrimonio.
La realidad ahora dista mucho de lo que era y en un futuro será muy diferente de lo que es ahora. Sin embargo los valores siempre han sido los mismos. Estamos fallando en la transmisión de valores. Y como papas esta tarea también es cada vez más difícil porque estamos inmersos en la sociedad del MENOR ESFUERZOOOOO.

¿Como llegamos del matrimonio a la paterniadaaaad?
Porque, como personas nos definen nuestras experiencias de vida primarias, nuestra infancia, las actitudes aprehendidas, las respuestas a los estímulos, todo eso se graba en nuestra memoria primaria durante los primeros seis años de vida y es la base de nuestras relaciones sociales (amigas sicólogas? Es cierto o no).
¿Que está pasando? nosotros como papas estamos haciendo nuestra labor, pero estamos siendo saboteados, y nos enfrentamos a situaciones que nosotros no tuvimos que resolver ni tampoco nuestros papas, entonces son nuevas experiencias a las que no nos habíamos enfrentado.
Nosotros (me refiero a mi generación) fuimos niños y niñas de la calle, querías un dulce e ibas caminando a la tienda por él, jugabas en la calle, si te caías te sacudías y te levantabas, nunca tu mama fue al colegio porque un amigo te molesta, o porque la maestra te reprobó, tu mamá  te regañaba y te ponía a estudiar. Te parabas a cambiarle a la tele, y veías el programa que la mayoría quería ver, no era común que cada hijo tuviera su propia tele, ¿o si? En mi casa no. Para hacer una tarea había que investigar en libroooos, y porque no a veces hasta ir a una biblioteca ¿Qué es esooooo? Te subías al carro sin saber a dónde ibas,  ¿apoco no?, tus papas no te pedían opinión para todo. Entonces infiero que por eso somos una generación más tolerante a la frustración, a esperar; nuestra capacidad de resiliencia es mayor.
Hoy todo está al alcance de nuestra mano,  es mas ni de la mano completa de un dedo. Solo basta oprimir un botón. Servicio a Domicilio, control remoto hasta para las persianas, microondas para que se caliente raaapido, por supuesto la word wide web, todo está ahí, no batallemos, puedes hablar con quien sea en cualquier parte del mundo e incluso comprar lo que sea en cualquier parte del mundo, ni siquiera te tienes que parar ni ir a ningún lado. Esta realidad es abrumadora y nueva para nosotros también,  pero nuestros hijos es la única que conocen, entonces como papas no sabemos qué protocolo seguir. A esto hay que sumarle el gran “amor”  que tenemos por ellos; si lo molestan en la escuela por favooooor, la mama va a arreglarlo con la maestra, si no le va bien en la escuela, no es que mi hijo esté batallando, es que la maestra es una inepta, si su equipo deportivo pierde, el árbitro está vendido.  Resultado generacional: 1.- yo no me tengo que esforzar. 2.- yo no soy responsable de mis actos.

El matrimonio pues no cabe en esta realidad, porque HAY QUE ESFORZARSE, y HAY QUE CEDER, negarnos a nosotros mismos.  Así es el AMOR. Tenemos que compartir espacio, tiempo, dinero. Tenemos que compartirNOS.  Yo me doy a ti y tú te das a mi. Porque si tú eres feliz yo soy feliz. Tenemos que tolerar nuestras diferencias, aceptar nuestros defectos y claro celebrar nuestras virtudes. Tenemos que aceptar que somos responsables del feliz funcionamiento de la relación matrimonial, si algo falla, yo y tú lo vamos a resolver, nadie más. Y aceptar que puede fallar, el matrimonio puede fallar, porque nosotros somos humanos, pero NO IMPORTA, si tenemos la voluntad del verdadero amor. Pero sobre todo, si sacamos provecho de  las GRACIAS que nos otorga el Sacramento del Matrimonio. Así es, Esa es nuestra  arma secreta.  Solo Dios basta.

A mi  me gustaría que mis hijos disfrutaran una vida matrimonial plena y feliz si es que fuera esa su vocación. Yo sí creo en el matrimonio. Y creo que es necesario practicar con mis hijos el esfuerzo, la tolerancia y la resiliencia a fin de que puedan desarrollar relaciones personales saludables  y duraderas.  ¿Tú que opinas?