Diciembre es el mes de mi aniversario de matrimonio. Y hoy puedo afirmar sin temor a equivocarme que no estoy enamorada como
cuando éramos novios. Gracias a Dioooos!! Nuestro amor es más fuerte y sólido,
porque ha crecido y ha madurado. Igual que nosotros no somos los mismos de hace
16 años, hemos crecido y madurado igual.
Nosotros nos casamos en los veinte entrados a los treinta.
Y debo confesar que ni por asomo teníamos idea de la aventura que comenzábamos,
nuestras expectativas eran más bien de color rosa. No sé qué decisión
hubiéramos tomado con más experiencia de vida y mas madurez, espero que la
misma. Sin embargo afortunadamente tomamos la decisión correcta en el tiempo
correcto, otra vez gracias a Dios. Por eso
creo que las personas más maduritas difícilmente toman una decisión
aventurada, porque sus expectativas son mayores.
Hoy puedo decir que tenemos un matrimonio solido a prueba de
todo. Y sé que hablo por los dos. Porque la opción que tomamos por nuestra
vocación matrimonial la aceptamos desde el principio, sin retorno.
¿Por qué el matrimonio ahora se ha vuelto obsoleto?
Cada vez mayor número de parejas, jóvenes sobre todo, se
divorcia y entonces esta opción del
matrimonio se presenta anticuada, alejada de la realidad. Yo no sé si es así, o
todo lo contrario; es esta realidad la
que está alejada del compromiso que
representa el sacramento del matrimonio.
La realidad ahora dista mucho de lo que era y en un futuro
será muy diferente de lo que es ahora. Sin embargo los valores siempre han sido
los mismos. Estamos fallando en la transmisión de valores. Y como papas esta
tarea también es cada vez más difícil porque estamos inmersos en la sociedad
del MENOR ESFUERZOOOOO.
¿Como llegamos del matrimonio a la paterniadaaaad?
Porque,
como personas nos definen nuestras experiencias de vida primarias, nuestra
infancia, las actitudes aprehendidas, las respuestas a los estímulos, todo eso
se graba en nuestra memoria primaria durante los primeros seis años de vida y
es la base de nuestras relaciones sociales (amigas sicólogas? Es cierto o no).
¿Que está pasando? nosotros como papas estamos haciendo
nuestra labor, pero estamos siendo saboteados, y nos enfrentamos a situaciones
que nosotros no tuvimos que resolver ni tampoco nuestros papas, entonces son
nuevas experiencias a las que no nos habíamos enfrentado.
Nosotros (me refiero a mi generación) fuimos niños y niñas
de la calle, querías un dulce e ibas caminando a la tienda por él, jugabas en la
calle, si te caías te sacudías y te levantabas, nunca tu mama fue al colegio
porque un amigo te molesta, o porque la maestra te reprobó, tu mamá te regañaba y te ponía a estudiar. Te parabas
a cambiarle a la tele, y veías el programa que la mayoría quería ver, no era
común que cada hijo tuviera su propia tele, ¿o si? En mi casa no. Para hacer
una tarea había que investigar en libroooos, y porque no a veces hasta ir a una
biblioteca ¿Qué es esooooo? Te subías al carro sin saber a dónde ibas, ¿apoco no?, tus papas no te pedían opinión
para todo. Entonces infiero que por eso somos una generación más tolerante a la
frustración, a esperar; nuestra capacidad de resiliencia es mayor.
Hoy todo está al alcance de nuestra mano, es mas ni de la mano completa de un dedo.
Solo basta oprimir un botón. Servicio a Domicilio, control remoto hasta para
las persianas, microondas para que se caliente raaapido, por supuesto la word
wide web, todo está ahí, no batallemos, puedes hablar con quien sea en
cualquier parte del mundo e incluso comprar lo que sea en cualquier parte del
mundo, ni siquiera te tienes que parar ni ir a ningún lado. Esta realidad es
abrumadora y nueva para nosotros también,
pero nuestros hijos es la única que conocen, entonces como papas no
sabemos qué protocolo seguir. A esto hay que sumarle el gran “amor” que tenemos por ellos; si lo molestan en la
escuela por favooooor, la mama va a arreglarlo con la maestra, si no le va bien
en la escuela, no es que mi hijo esté batallando, es que la maestra es una inepta, si su
equipo deportivo pierde, el árbitro está vendido. Resultado generacional: 1.- yo no me tengo
que esforzar. 2.- yo no soy responsable de mis actos.
El matrimonio pues no cabe en esta realidad, porque HAY QUE
ESFORZARSE, y HAY QUE CEDER, negarnos a nosotros mismos. Así es el AMOR. Tenemos que compartir
espacio, tiempo, dinero. Tenemos que compartirNOS. Yo me doy a ti y tú te das a mi. Porque si tú
eres feliz yo soy feliz. Tenemos que tolerar nuestras diferencias, aceptar
nuestros defectos y claro celebrar nuestras virtudes. Tenemos que aceptar que
somos responsables del feliz funcionamiento de la relación matrimonial, si algo
falla, yo y tú lo vamos a resolver,
nadie más. Y aceptar que puede fallar, el matrimonio puede fallar, porque
nosotros somos humanos, pero NO IMPORTA, si tenemos la voluntad del verdadero
amor. Pero sobre todo, si
sacamos provecho de las GRACIAS que nos otorga
el Sacramento del Matrimonio. Así es, Esa
es nuestra arma secreta. Solo Dios basta.
A mi me gustaría que
mis hijos disfrutaran una vida matrimonial plena y feliz si es que fuera esa su
vocación. Yo sí creo en el matrimonio. Y creo que es necesario practicar con
mis hijos el esfuerzo, la tolerancia y la resiliencia a fin de que puedan
desarrollar relaciones personales saludables
y duraderas. ¿Tú que opinas?