Definitivamente
el mundo no es lo que era cuando éramos jóvenes,
ni será lo que es hoy, cuando nuestros hijos sean adultos; como papas nuestra
tarea es adaptarnos y sin embargo no permitir que se pierdan los valores que
conocemos y que nuestros padres a su vez nos inculcaron. Seguir transmitiendo
los valores que conocemos no es tarea fácil ya que estos solamente logran ser
transmitidos eficazmente a través del ejemplo lo cual demanda un mayor esfuerzo de
nuestra parte.
Nunca con
sermones vacios e inútiles que solo consiguen enfrascarnos en discusiones estériles
ya que papa o mama nunca van a estar a la moda lo suficiente ni sabrán lo
necesario como para que un adolescente se sienta tentado a pensar siquiera que
tal vez tengamos un poco de razón y que tal vez cabe la remota posibilidad de
que papa o mama ya hayamos vivido nuestra propia adolescencia.
No hablemos de
cómo se deben vivir los valores no hablemos de ellos, sino mas bien hagámoslos
a ellos parte de nuestra vida de modo que naturalmente sean parte de la vida de
nuestros hijos… nada fácil. Ya que precisamente tenemos al mundo (sociedad,
medios, tecnología,…) en nuestra contra.
Los valores
no son cool, no están de moda, ni son lo de hoy. Sin embargo sí, ya que los
valores no tienen fecha de caducidad, lo que era bueno antes es bueno hoy y seguirá
siendo bueno. Respetarnos a nosotros mismos y a nuestros esposos o esposas. Ser
honestos, ser sinceros… El respeto a nuestros padres, hablar con respeto a
nuestros mayores, respetar a las
autoridades, dígase maestros, directores, autoridades en general, ser
tolerantes con las personas que piensan o son diferentes que nosotros, no
actuar violentamente. En fin…
Si creyéramos
realmente que esto puede transformar no solo
la vida de nuestros hijos sino a la sociedad en general nos tomaríamos nuestra tarea de
papas un poco más en serio.
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